ZX
Hoy me apetece hablar de un amigo
Sin más. Es posible que alguno le conozca o es posible que no. Pero da lo mismo.
La máquina del tiempo va nueve años atrás. Yo era, como ahora, un pseudo-geek, y por aquel entonces con bastante poca experiencia en la vida y enganchado sin remedio a ese recién descubierto misterio de Internet, concretamente a esa adicitiva faceta del chat IRC Hispano.
En aquel lugar había una canal de viciados de la Guerra de las Galaxias que se habían jugado en canal el X-Wing (ah, aquellas naves poligonales, qué reales parecían), el Tie Fighter (desde el bando del imperio y con mejores gráficos; me encantaba) y el X-Wing vs. Tie Fighter (y ahora con texturas y posibilidad de jugar en red. Aka El Orgasmo). En un alarde espectacular de originalidad, aquel canal de chat se llamaba #X-Wing_vs_Tie_Fighter. Y por allí nos reuníamos, con el poder de nuestros módems de 56 kbps una serie de volados para jugar.
Sin entrar a fondo en este tema, del cual podría estar hablando horas, uno de esos volados era ZX-10.
Intentar resumir aquí los nueve años de sincera amistad que me unen a él y que comenzaron en un viaje a Benidorm sería hacerle un flaquísimo favor a su recuerdo y a su futuro, así que directamente no voy ni a intentarlo. Lo que sí quiero es dejar aquí su impronta, igual que él la ha dejado en mi vida, y sabiendo de antemano que voy a fracasar en ello. Es igual. Yo soy como soy gracias a que él ha estado ahí. Y sigo teniendo la inmensa fortuna de que siga estando. Allá voy.
Meses sin saber nada el uno del otro. Wisky y Vodka. El mundo arreglado y vuelto a arreglar. Viajes. Collejas. Abrazos. "Tronco, yo lo que creo es..." y más. Cerveza. Sinceridad. Un gallego al aire libre. Otra cerveza. Y la penul. "Ya podrias llamar ministro". Cinco mil volados como nosotros, qué guay. El Sr. Spock. "El móvil tienes por castigo". "Pues oye, y es que las tías son...". Tienes razón. Un chino. "Tú no te preocupes, que todo llega". Un asador. Un pacharán. Y diez si hacen falta. Y veinte. Ahora unas hierbas. "No me seas orgulloso, pide ayuda". Y qué tal. "Pues como siempre". ¿Y sabes qué? Que...
...
"Me tienes aquí para lo que quieras".
Me tienes aquí para lo que quieras.
Sin más. Es posible que alguno le conozca o es posible que no. Pero da lo mismo.
La máquina del tiempo va nueve años atrás. Yo era, como ahora, un pseudo-geek, y por aquel entonces con bastante poca experiencia en la vida y enganchado sin remedio a ese recién descubierto misterio de Internet, concretamente a esa adicitiva faceta del chat IRC Hispano.
En aquel lugar había una canal de viciados de la Guerra de las Galaxias que se habían jugado en canal el X-Wing (ah, aquellas naves poligonales, qué reales parecían), el Tie Fighter (desde el bando del imperio y con mejores gráficos; me encantaba) y el X-Wing vs. Tie Fighter (y ahora con texturas y posibilidad de jugar en red. Aka El Orgasmo). En un alarde espectacular de originalidad, aquel canal de chat se llamaba #X-Wing_vs_Tie_Fighter. Y por allí nos reuníamos, con el poder de nuestros módems de 56 kbps una serie de volados para jugar.
Sin entrar a fondo en este tema, del cual podría estar hablando horas, uno de esos volados era ZX-10.
Intentar resumir aquí los nueve años de sincera amistad que me unen a él y que comenzaron en un viaje a Benidorm sería hacerle un flaquísimo favor a su recuerdo y a su futuro, así que directamente no voy ni a intentarlo. Lo que sí quiero es dejar aquí su impronta, igual que él la ha dejado en mi vida, y sabiendo de antemano que voy a fracasar en ello. Es igual. Yo soy como soy gracias a que él ha estado ahí. Y sigo teniendo la inmensa fortuna de que siga estando. Allá voy.
Meses sin saber nada el uno del otro. Wisky y Vodka. El mundo arreglado y vuelto a arreglar. Viajes. Collejas. Abrazos. "Tronco, yo lo que creo es..." y más. Cerveza. Sinceridad. Un gallego al aire libre. Otra cerveza. Y la penul. "Ya podrias llamar ministro". Cinco mil volados como nosotros, qué guay. El Sr. Spock. "El móvil tienes por castigo". "Pues oye, y es que las tías son...". Tienes razón. Un chino. "Tú no te preocupes, que todo llega". Un asador. Un pacharán. Y diez si hacen falta. Y veinte. Ahora unas hierbas. "No me seas orgulloso, pide ayuda". Y qué tal. "Pues como siempre". ¿Y sabes qué? Que...
...
"Me tienes aquí para lo que quieras".
Me tienes aquí para lo que quieras.